miércoles, 1 de julio de 2015

¿Política de república bananera?

Dice don Oscar Arias que tomar una decisión contraria a la de sus deseos, de cara a la venidera votación en Naciones Unidas sobre la admisión del Estado palestino, sería “volver a los viejos tiempos en los que tuvimos una política exterior típica de las repúblicas bananeras centroamericanas”. La altanería nunca ha sido buena consejera en la conducción de la “cosa pública”, y esta no es la excepción.
Me hubiera encantado saber cómo serían nuestra relaciones –hoy tan tormentosas – con la vecina Nicaragua, si el expresidente hubiera dedicado sus esfuerzos e innegable capacidad a mejorarlas, en vez de ofender a nuestros vecinos en cada oportunidad que se le presentó. La pregunta es retórica; hoy a nuestra Presidenta no le queda más opción que bailar con la más fea, gracias a la mesa que don Óscar le dejó servida.
Afirmación conveniente. Agrega el expresidente que no votar a favor del reconocimiento de la declaratoria unilateral del Estado palestino “sería enterrar la política digna y ética que Costa Rica inició en 1986”. Extraña aseveración, propia de la amnesia selectiva y la conveniencia política. Porque el verdadero cambio en la política exterior costarricense se dio durante su segunda administración, veinte años después de que, según él, se iniciara la era de la dignidad y la ética. Aseveración que, además de extraña, no resiste el mínimo escrutinio.
Desde mediados del siglo XX, si no antes, la política exterior costarricense se rigió por los principios de la defensa de la democracia, la promoción de la paz, y el respeto a los derechos humanos, valores que promovimos con especial ahínco en el ámbito internacional. En virtud de la proclama presidencial sobre la neutralidad perpetua, activa y no armada de Costa Rica, emitida en 1983 por el entonces presidente, don Luis Alberto Monge, Costa Rica sigue también la política de buscar y ampliar relaciones diplomáticas con la mayoría de los países del mundo, pero jamás permitió –hasta el año 2006– que las satrapías y dictaduras dictaran los términos de la relación. Nunca la Unión Soviética exigió a Costa Rica romper relaciones con Estados Unidos a cambio de su amistad, ni tampoco la condicionó a que estableciésemos relaciones con Cuba mientras no lo consideramos oportuno.
Política mercantilista. Esa política exterior verdaderamente digna y consecuente con la esencia del ser costarricense, fue abandonada durante la segunda administración del Dr. Óscar Arias Sánchez, a favor de una política exterior mercantilista, donde poco o nada importa la calidad moral o el récord en materia de derechos humanos de nuestros nuevos socios diplomáticos y comerciales, siempre y cuando puedan donar o financiar sin intereses la construcción de estadios o la adquisición de radiopatrullas que no cumplen los estándares mínimos de calidad, o nos puedan canjear votos en los más variados foros internacionales.
Nos preguntamos –porque es algo que se mantuvo muy callado– si algo de complicidad tica hubo en dos escandalosos nombramientos que se dieron en la ONU en el ocaso de la segunda Administración Arias: el de Libia al Consejo de Derechos Humanos (mayo de 2010), y el de Irán a la Comisión sobre el Estatus de la Mujer (abril de 2010).
El reconocimiento que hizo don Óscar Arias del Estado palestino no está siendo cuestionado; es necesaria la creación de dicho Estado para alcanzar una paz justa y duradera en el Medio Oriente. El único voto digno, ético y consecuente con nuestra tradición, que puede Costa Rica emitir en la ONU acerca de la admisión del Estado palestino, es la abstención. Con ella se refuerza el mensaje de que Costa Rica respalda la creación del Estado palestino, pero no acepta a Hamás, el socio terrorista de la Autoridad palestina, y reafirma su convicción de que –acorde con el derecho internacional– la paz únicamente será alcanzada por medio de las negociaciones sin condiciones entre las partes, y jamás mediante medidas unilaterales como la que se quiere validar en el máximo foro internacional.
Eli Feinzag.
2011.

UN ACTO DE TRAICIÓN Y COBARDÍA

UN ACTO DE TRAICIÓN Y COBARDÍA
Eliécer Feinzaig
2006

El traslado de la Embajada de Costa Rica en Israel de Jerusalén a Tel Aviv es un acto traidor, injustificado, interesado, e insensato. El "timing" del anuncio es producto de la más rastrera cobardía.

Traición

La histórica relación de amistad entre Costa Rica e Israel está basada en valores compartidos. Durante años, Israel ha sido el único país con vocación democrática en el Oriente Medio, razón por la cual Costa Rica fue de los primeros países del mundo en reconocer en 1948 la independencia del entonces naciente Estado judío, y por la cual a través de las décadas ha honrado a Israel con su amistad a pesar de los intereses contrarios del mundo islámico y sus petrodólares.

La ubicación de la Embajada de Costa Rica en Jerusalén no es casual; es producto del reconocimiento por parte de Costa Rica del derecho de autodeterminación de los pueblos que, curiosamente, hoy únicamente le es negado a Israel. No existe ningún otro país del mundo cuya capital internacionalmente reconocida sea distinta de la escogida por el propio país.  El traslado de la embajada de Costa Rica es un acto de traición al amigo con el que se comparten principios y valores, y peor aún, un acto de traición a esos mismos principios y valores por los que Costa Rica es ejemplo en el mundo y que nuestro afamado Presidente dice respetar.

Sin justificación

Los argumentos presentados por el Presidente de la República y su señor Canciller no pasan de ser tristes excusas para un acto inexcusable. No es cierto, como ellos han afirmado, que con este acto Costa Rica se pone a tono con el derecho internacional y con los lineamientos de la Organización de las Naciones Unidas. Oscar Arias y Bruno Stagno han intentado confundir a la opinión pública costarricense e internacional.

La sede del gobierno israelí está ubicada en la parte nueva de Jerusalén, no en la Jerusalén Antigua, que es a la que Naciones Unidas otorga un estatuto especial de ciudad internacional. La embajada de Costa Rica en Jerusalén está ubicada en la Jerusalén moderna, y por ende no viola el estatuto de ciudad internacional de Jerusalén Antigua.

Pero hay más. No existe ninguna resolución VINCULANTE que obligue a los países a ubicar su embajada en Tel Aviv o a no tenerla en Jerusalén. Cuando Costa Rica decidió establecer su embajada en Jerusalén en 1982, no lo hizo a contrapelo del ordenamiento jurídico internacional, sino en el pleno ejercicio de su derecho de reconocer el derecho de la autodeterminación del pueblo de Israel. La resolución de la ONU a la que han hecho mención don Oscar y don Bruno no es más que una recomendación de un órgano político y politizado de la ONU, mas no una resolución de acatamiento obligatorio. Por esa razón, ni Costa Rica ni El Salvador han sido objeto de sanciones internacionales ni de ninguna otra resolución de la ONU conminándoles a ponerse "a derecho".

Más aún. La Organización de las Naciones Unidas reconoce al gobierno de la República Popular China (la China comunista) como el verdadero representante del pueblo chino. La República de China en Taiwán, con quien Costa Rica mantiene relaciones diplomáticas, ni siquiera está reconocida como país independiente, y por ende no tiene cabida en la ONU. Si lo que es bueno para el ganso es bueno para la gansa, ¿por qué Costa Rica no se pone a derecho y rompe con Taiwán para establecer relaciones con la China Popular? Pareciera que en este caso el deformado derecho internacional la segunda Administración Arias Sánchez dice defender no es tan importante como ciertas otras consideraciones de diferente naturaleza.

Intereses funestos

Sin siquiera parpadear, nuestros flamantes Presidente y Canciller han reconocido que la traidora decisión es motivada por un interés de establecer relaciones diplomáticas – y sobre todo comerciales – con los países árabes "moderados". Esos países llamados moderados – Jordania, Qatar, entre otros – son tan moderados que sus ciudadanos no tienen derecho a escoger sus propios gobiernos, y sus mujeres tienen menos derechos que los que tenían las mujeres europeas en la Edad Media.  Para ellos no existen resoluciones de Naciones Unidas exigiendo el respeto a los más básicos derechos humanos. Claro que no, ellos si tienen derecho a la autodeterminación, aunque eso implique que el resto de los mortales tenga que aceptar que un sexto de la población mundial no tenga derechos básicos.

La razón por la que para Oscar Arias el "derecho internacional" es importante para agraviar a Israel pero no lo es para romper con Taiwán y reconocer a China Popular, es la misma que lo impulsa a buscar relaciones con los países árabes: su interés primordial es el económico. Lamentablemente, en nuestro país ya hemos visto con tristeza como las relaciones internacionales basadas en el interés económico nos hacen aparecer como siervos menguados ante la opinión pública internacional, y se prestan para todo tipo de actos cuestionables que no es menester mencionar aquí.

Insensatez

Para nadie es un secreto que algunos países árabes y/o musulmanes utilizan sus embajadas para facilitar las actividades ilícitas de algunas organizaciones islamofascistas extremistas, en aras de atacar "los intereses del sionismo" o "los intereses del Gran Satán americano" en sus países sede. Argentina ya conoce – aunque poco parece importarle – los resultados funestos del coqueteo con el mundo islámico.  El 17 de marzo de 1992 un comando terrorista de la Yihad Islámica colocó una bomba en la Embajada de Israel en Buenos Aires con la colaboración de personal de la embajada de Irán, matando a 22 personas, tanto israelíes como argentinos. Dos años después, el 18 de julio de 1994, un comando de Hezbolá, con la colaboración una vez más del personal de la embajada de Irán, voló por los aires el edificio sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), el principal edificio de la comunidad judía argentina. En este último atentado murieron 85 personas, casi todas argentinas, no todas judías.  Un país vulnerable como Costa Rica no puede darse el lujo de coquetear con semejante peligro. Costa Rica es un país democrático, pacifista y civilista. No tiene ejército, leyes, ni servicios de "inteligencia" que le permitan prevenir un ataque terrorista. Nada tiene que hacer en semejante compañía.

Descaro y Cobardía

La elección del momento para hacer el anuncio del cambio de sede de la Embajada de Costa Rica en Israel refleja el descaro del decisor y revela la cobardía del acto.

El anuncio, hecho el día que entró en vigencia el cese al fuego entre Israel y Hezbolá – si, la misma Hezbolá que mató a 85 civiles en Argentina en 1994 – buscaba capturar la máxima audiencia internacional, para atraer la atención mundial sobre nuestro últimamente opacado Premio Nobel de la Paz. Una excelente estrategia de comunicación, descarada, pero efectiva. Indudablemente el objetivo fue alcanzado; tristemente, revela que Oscar Arias cree en aquella máxima política que dice que no importa que hablen mal de uno, lo malo es que no hablen de uno del todo.

El "timing" del anuncio también parece enviar una señal a Hezbolá: ataquen a Israel cuantas veces quieran; los amigos de Israel estamos dispuestos a darle la espalda siempre y cuando ustedes no se metan con nosotros. Por eso concluyo llamándolo un acto de rastrera cobardía.

De dignidad y repúblicas bananeras

De dignidad y repúblicas bananeras

Desde hace varias semanas don Oscar Arias viene promoviendo con llamativa insistencia el traslado de la embajada de Costa Rica en Israel de su capital Jerusalén a Tel Aviv.  En su última intervención (La Nación, 24 de julio), el ex-Presidente revela un preocupante desconocimiento de la situación del Medio Oriente.

Haced lo que digo y no lo que hago
Dice don Oscar que bajo su mandato Costa Rica no trasladó su embajada a Tel Aviv porque “la violencia que hoy se vive en Medio Oriente no existía entonces”. Eso es incorrecto. El levantamiento palestino conocido como Intifada inició en diciembre de 1987.  Si bien las armas de elección en ese entonces eran menos sofisticadas que las de ahora, en buena medida gracias a que entonces no existía una Autoridad Palestina armada hasta los dientes, esa primera Intifada cobró numerosas vidas. La diferencia radica en la respuesta actual del Estado de Israel, cansado de casi 15 años de cobardes atentados terroristas cometidos en sus entrañas contra inocentes civiles, muchos financiados por esa Autoridad Palestina que se dice negociadora de paz.

¿Revisionismo histórico o amnesia selectiva? 
Según don Oscar a mediados de los años ochenta nadie hablaba “de la necesidad de establecer un estado palestino y de que el mundo árabe reconozca fronteras seguras al estado israelí”.  Nuevamente se equivoca.  El tema de la creación de un estado árabe junto al estado judío data, al menos, de la resolución de Partición de Palestina adoptada por Naciones Unidas en 1947.  En 1967, tras la Guerra de los Seis Días, la ONU adopta su Resolución 242, que llama a la devolución de territorios ocupados por Israel durante dicha guerra a cambio del reconocimiento del mundo árabe de fronteras seguras para el Estado de Israel. Esos conceptos tenían casi 40 y 20 años de existir cuando él asumió la presidencia de nuestro país, y fueron la base de los acuerdos de paz entre Israel y Egipto de finales de los setentas y principios de los ochentas.

La Partición de Palestina fue rechazada por la totalidad del mundo árabe, aún cuando dejaba a Israel con un área equivalente a un sexto de un 1% del territorio del mundo árabe. Tras cuatro guerras en tres décadas, Egipto se decide por la paz. En consecuencia, Israel devuelve a Egipto la totalidad del Sinaí, un territorio tres veces más grande que el resto del Estado judío. De igual manera, a partir de 1993, Israel ha ido paulatinamente entregando a la Autoridad Palestina la franja de Gaza y la Margen Occidental del río Jordán, a cambio de una paz que nunca ha llegado. En el 2000, en presencia del entonces Presidente Clinton, el Primer Ministro Barak de Israel ofreció la entrega del 97% de los territorios disputados, incluyendo partes de Jerusalén, y tierra adicional dentro de la llamada línea verde equivalente al 3% de la Cisjordania que Israel mantendría bajo su control por motivos de seguridad.  Lamentablemente, Arafat rechazó la oferta, lanzando una nueva y más sangrienta etapa de la Intifada.

Israel ha demostrado ser amante de la paz, sin dejar de estar lista para defenderse. Como lo dijo Golda Meir, el conflicto en el Medio Oriente no encontrará solución mientras los árabes no puedan amar a sus hijos más de lo que odian a los judíos. La ubicación de la embajada de Costa Rica en Israel no le agrega ni le quita al problema.


Le aseguro, don Oscar, que interpreto el sentir de la inmensa mayoría de la comunidad judía, eternamente agradecida con este noble pueblo costarricense que la acogió con calidez y sin reservas, al decirle que las muestras de sincera amistad con Israel -a pesar de las presiones políticas y financieras de los intereses árabes- engrandecen a Costa Rica.  Dignidad, don Oscar, es creer en principios y actuar con base en ellos.  Principios son los que han llevado a Costa Rica a escoger apoyar la única democracia en el Medio Oriente, por sobre las jugosas ofertas del mundo árabe. Trasladar nuestra embajada porque la mayoría de los países no la tienen en Jerusalén, eso sí nos convertiría en un banana republic.

Eli Feinzag. 
2002.

lunes, 22 de junio de 2015

Juan Carlos Hidalgo: TLC y déficit fiscal

Artículo publicado a Juan Carlos Hidalgo por el periódico la Nación.

La administración Solís, en su desesperación por culpar del déficit fiscal a otro factor que no sea el desaforado gasto público, ha encontrado un nuevo chivo expiatorio: los tratados de libre comercio. Según el ministro de Hacienda, Helio Fallas, los ingresos tributarios perdidos por la desgravación arancelaria de los TLC nunca se recuperaron y eso explica casi la mitad del actual faltante de recursos del Gobierno central, proyectado este año en un 5,7% del PIB.
Fallas dice que en 1974 los ingresos por aranceles equivalían al 3,5% del PIB y que, a raíz de los tratados de libre comercio, “han venido bajando, en caída libre” hasta un 1%. Extraña que el jerarca escoja 1974 como referencia cuando el primer TLC no entró en vigor hasta 21 años después. Lo correcto es utilizar 1994 como punto de comparación.
Según datos de Hacienda, ese año los ingresos por impuestos sobre importaciones representaban el 2,25% del PIB. A partir de 1995 dicho rubro disminuyó paulatinamente hasta 1999, cuando llegó al 0,84%. Desde entonces, lo recaudado por aranceles fluctuó relativamente poco, con una pequeña nueva baja a partir del 2009, y llegó a 0,63% en el 2014. De tal forma, la caída de los ingresos ha sido de 1,62 puntos porcentuales del PIB.
Es falso que estos recursos nunca se recuperaran. En 1994 los ingresos tributarios totales del Gobierno central equivalían al 11,6% del PIB y el año pasado fueron un 13,2%. Lo que se perdió por aranceles se compensó –y aumentó– con otros impuestos. El Gobierno recauda hoy más que antes de los TLC.
Tampoco puede responsabilizarse mayormente a estos acuerdos por la caída en los ingresos por aranceles. Después de México en 1995, los siguientes tratados no entraron en vigor hasta el 2002 (Chile y Canadá), cuando los impuestos sobre las importaciones ya representaban solo el 0,83% del PIB. Difícilmente, el TLC con México, de donde procede apenas un 6% de las importaciones, explique por sí solo la disminución.
Mas, probablemente, esta se deba a la desgravación en el marco de los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio, a los cuales nos incorporamos en diciembre de 1994. Y el señalamiento de Fallas no iba dirigido a la OMC, sino a los TLC específicamente.
Dice don Helio que se le cae la cara de vergüenza cuando tiene que explicar la situación fiscal a los organismos internacionales. Vergüenza debería sentir al hacer afirmaciones sin sustento, con la sola intención de darle mala fama a los TLC.
(*) Juan Carlos Hidalgo es analista sobre América Latina en el Cato Institute con sede en Washington. Cuenta con un BA en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional y una maestría en Comercio y Política Pública Internacional del George Mason University.

¿A quién protege la "protección" aguacatera?

Tomado del muro de Eli Feinzag.

Me dice mi amigo Mariano Villarreal que hace varios días está esperando mi opinión sobre el aguacate. Él siempre tan cabrón ;) provocándolo a uno, y uno más enredado que un ovillo de lana en manos de un gato. Pero aquí va un intento de sistematizar lo que pienso.
  • La potestad fitosanitaria. De acuerdo con la normativa legal vigente, el Estado tiene la obligación de velar por la salud de las personas (consumidores), y de los animales y las plantaciones que dan sustento económico a muchos productores.  Desde esa perspectiva, independientemente de que alguna gente no la comparta, las medidas fitosanitarias están plenamente justificadas… cuando se hacen de acuerdo a la normativa y siguiendo los procedimientos establecidos.  En la actualidad Costa Rica está en riesgo de perder acceso al mercado norteamericano para la piña y el chayote, porque ya en varias ocasiones han detectado las autoridades fitosanitarias de ese país embarques con presencia de plagas y enfermedades. Las autoridades gringas han emitido las advertencias del caso, siguiendo el debido proceso (http://bit.ly/1TGG80I).  En el caso del aguacate mexicano, no solo Costa Rica no ha detectado un solo aguacate mexicano con sunblotch, sino que Estados Unidos tampoco lo ha hecho, siendo que solo en las dos semanas previas al Super Bowl en enero del presente año, EUA importó más aguacate mexicano que Costa Rica en todo un año (http://bit.ly/1It72jM). Más aún, Estados Unidos ha hecho pruebas a más de 10 millones de aguacates mexicanos, sin encontrar un solo caso de contaminación por sunblotch. A pesar de lo anterior, el Servicio Fitosanitario del Estado costarricense (SFE) cerró las fronteras al aguacate mexicano sin previo aviso.

  • No me gusta que me mientan. El director del SFE, don Francisco Dall’Anese Álvarez – genio y figura como su padre – es un fiel discípulo de Goebbels, a quien se achaca la máxima aquella que dice algo como “miente, miente, algo quedará”. En una entrevista a página entera en La Nación (http://bit.ly/1Ga6JtQ), se dejó decir, entre otras cosas, que el viroide del sunblotch no era identificable antes del 2006, que no es sino hasta el 2009 que se concluye el estudio que determina que la base del sunblotch está en México, y que eso se justifica la medida de prohibir la importación de aguacate mexicano.  Sin embargo, mi amigo Eduardo Brenes se dio a la tarea de investigar esta afirmación, y en un magistral pero sencillo escrito (que pueden consultar aquí:http://on.fb.me/1NduKF3) demuestra que el sunblotch fue identificado por primera vez en 1928 en California, y que ya en 1994 se había identificado en Costa Rica, DOS AÑOS ANTES de que empezáramos a importar aguacate de México.

  • Uno más uno casi siempre es dos. Los dos puntos anteriores pintan un panorama muy claro: lo que mueve al SFE a tomar la medida contra el aguacate mexicano no es una genuina preocupación por una plaga que México tiene bajo control en sus zonas de exportación, y que de por sí no tiene ningún efecto nocivo sobre el consumidor. De acuerdo con la medida del SFE, todavía es posible importar aguacate de Perú, donde el sunblotch también existe (http://bit.ly/1GBpIjh).  

  • ¿A quién protege la protección? Si la preocupación no es por la plaga, como lo aquí expuesto demuestra, cabe preguntarse qué está detrás de la prohibición aguacatera.  Una posible explicación la podríamos encontrar en los ímpetus anti libre comercio que recorren los pasillos de este gobierno como fantasmas de caricatura (de los que se cubren con sábanas para que todo el mundo los pueda ver). La otra posibilidad sería preguntarse cuál finca de enormes proporciones produce aguacate en la zona de Los Santos y cuenta con un ángel de la guarda en una posición de influencia en el gobierno. Pero eso sería de malpensados. Usted me podría decir que si el aguacate se puede importar desde Perú, entonces no tiene sentido la sugerencia que acabo de hacer. La tiene si consideramos que los costos de importación desde Perú son significativamente mayores que desde México (http://bit.ly/1frMMbe), con lo cual la medida de prohibir la importación desde el mercado más cercano y permitirla desde uno más lejano es una interesante manera de establecer el equivalente de un arancel sin echar la pinta de oponerse al libre comercio. ¿Maquiavélico? Más que el propio Maestro.

  • ¿Hay escasez de aguacate? Con la opacidad que caracteriza al Estado costarricense, es realmente imposible determinar qué porcentaje del consumo nacional de aguacate es producido localmente, pero las cifras y referencias disponibles hablan de entre un 10% y un 25%. Hablo de aguacate en general, no de una variedad específica de aguacate. Quiere decir que el cierre de las importaciones mexicanas es capaz de producir un desabastecimiento temporal en el mercado, mientras los importadores desarrollan canales de comercialización en otros países desde donde todavía sí se puede importar aguacate. ¿Quiere esto decir que nos vamos a quedar sin aguacate? No. Es posible que un Ministro incauto pase por una rotonda y se encuentre a vendedor informal ofreciendo aguacates. Pero también es posible que en ciertos supermercados o pulperías el fruto escasee. Mucho depende de quién sea su proveedor.

  • ¿Es Subway relevante?  Sí, pero no por las razones que la mayoría de la gente se podría imaginar. Las cadenas internacionales como Subway o Walmart no pueden mandar a un empleadito sin nada mejor que hacer a comprar una bolsita de aguacates de a tres por mil en la esquina. Los protocolos de calidad – algo de lo que los costarricenses sabemos poco y apreciamos menos aún – los obligan a respetar sus canales de distribución probados y comprobados. Si ellos compraban sus aguacates en México, no pueden simplemente cambiar su fuente de guacamole de la noche a la mañana sin comprobar previamente la calidad del nuevo proveedor. Cadenas de valor y carajadas así que son difíciles de explicar a la persona promedio.

  • ¿Es Mauricio Herrera relevante?  Si, y probablemente mucho más de lo que usted piensa. Su actuación en este affaire no es digna de alguien en su posición, ni mucho menos de alguien que hizo carrera como periodista investigativo y obtuvo galardones y toda clase de reconocimientos por ello. Don Mauricio sabe que la presencia de aguacates en una esquina de la ciudad no demuestra que no hay escasez. Ha escogido manipular la información para cumplir propósitos que poco tienen que ver con revelar la verdad. No ahondaré más en la vergonzosa actuación del Ministro de Desinformación – otro aparente discípulo de Goebbels; Armando González ha escrito una magnífica columna en La Nación de hoy al respecto, cuya lectura recomiendo de manera entusiasta (http://bit.ly/1H3XejL). Solo me permito agregar que la actuación de don Mauricio Herrera presagia cosas peores, que ya hemos visto en otras latitudes por parte de funcionarios de gobiernos de similar inclinación ideológica. Un Ministro que usa su tiempo para andar de payaso dizque probando con imágenes gráficas un punto que él sabe que no prueba, y se presenta en las instalaciones de una empresa multinacional para dar el tiro de gracia de su show mediático de nacionalismo económico barato, no es un buen augurio.

  • Hass or ass. Una última disquisición. No soy un consumidor muy sofisticado para ciertas cosas. Deme una taza de café tostado en el Mercado Central con sangre de vaca para mejorarle el “cuerpo”, y otro de Tarrazú Reserva Especial tostado en Francia bajo la supervisión del más riguroso y sofisticado tostador del mundo, y no notaré la diferencia. Así las cosas, que me digan polo porque no se apreciar la delicadeza de las variedades criollas de aguacate me tiene sin cuidado.  El aguacate Hass no será muy glamuroso, pero es el que me gusta. Y a mi esposa, que es mexicana, también. Yo no le digo a mis amigos qué aguacate comer, bajo qué modelo de negocios desarrollar el menú de su restaurante, ni cuáles deben de ser sus preferencias en general. Menos se lo diría a un desconocido. Libertad de elegir, que llaman. Otra carajada de esas difíciles de explicar a la persona promedio.

martes, 8 de abril de 2014

Sin derecho al reclamo

Primero fue la noticia del traslado de las operaciones de ensamblaje y prueba de Intel a Vietnam, luego el cierre de operaciones de los servicios de Bank Of América. Ambas noticias, nos dejan con alrededor de 3000 personas engrosando la fila de desempleados (sin contar a Johnny Araya).
Por supuesto que las motivaciones de Intel no pueden ser simplificadas y con certeza es una decisión multifactorial. Una corporación de ese tamaño no toma decisiones de un día para otro ni a la ligera.
El desplazamiento de su masa critica de clientes a Asia, la pérdida de competitividad y vigencia de sus productos por supuesto que son factores
Pero también son factores el alto costo de la electricidad en nuestro país, la no apuesta por un clima de negocios favorable, lo que permitiría captar mayor IED y con ello mayor encadenamiento productivo y mayor dinamismo de la economía, no invertir en generar más mano de obra capacitada, el entrabamiento estatal y la corrupción pública, etc.
Yo puedo entender el dolor que sienten hoy los desempleados y sus familias y también el clima de incertidumbre y frustración que envuelve al país. 
Lo que no podría entender es que haya sorpresa, eso no. En las elecciones de primera ronda en febrero pasado los tres partidos más votados (PAC, PLN y FA) son partidos, cada uno con sus matices, de corte centralista, que apuestan por un estado grande y caro, proteccionista, que necesita cobrar más impuestos para sostener una gran burocracia, que son proclives al mantenimiento de ciertos monopolios estatales (ICE).
Adicionalmente, en las elecciones de segunda ronda de abril, el ganador por una abrumadora diferencia, fue el partido que ofreció una férrea oposición al CAFTA, que no da garantías de continuar el proceso de incorporación a la Alianza del Pacífico y mucho menos impulsar a CR hacia la OCDE.
Por el contrario, el partido que promulga una mayor libertad para el ciudadano, el que procura seguir incorporando a CR a una economía cada vez más globalizada, el que propone simplificación de trámites, el que propone abrir los monopolios, etc., quedó en cuarto lugar.
Será que los votantes de las tendencias más votadas suponen que los tres mil desempleados, más los que se les unan en el futuro, ojalá no muchos, sean captados por el estado y que entonces sus salarios, cargas sociales, beneficios y privilegios sean pagados por todos nosotros, a través de mas impuestos? No lo se, tampoco juzgo si eso es bueno o malo, pues soy respetuoso de lo que decidió la amplia mayoría.
Pero siendo así, nada de sorpresa, nada de caritas, esa es la apuesta que hicieron la mayoría de los votantes.
No hay derecho al reclamo, el salonero está sirviendo lo que se le ordenó.