martes, 18 de octubre de 2011

Seguridad de Estado a un año de Isla Calero

Excelente artículo publicado hoy en el periódico La Nación, el cual apoyo, recomiendo y comparto plenamente.

Ha sido clara la fragilidad institucional y la improvisación en la prevención.

A un año de la ocupación ilegal de isla Calero, ha sido clara la fragilidad institucional y la improvisación en la prevención y atención de situaciones que comprometen la integridad del territorio, el patrimonio natural y la seguridad de la población.

A un año de la ocupación ilegal de isla Calero, ha sido clara la fragilidad institucional y la improvisación en la prevención y atención de situaciones que comprometen la integridad del territorio, el patrimonio natural y la seguridad de la población.

Este episodio es una bofetada que evidencia el adormecimiento provocado por la malentendida visión de desarme y neutralidad ante conflictos, el olvido de la defensa de la soberanía en un multilateralismo venido a menos, la ausencia de una política de seguridad de Estado y la ingenuidad ya admitida por autoridades de este Gobierno.

Sin embargo, también es un aviso de la necesidad de apuntalar nuestras capacidades para lidiar con eventuales conflictos asociados a la lucha contra la criminalidad organizada, los flujos migratorios ilegales y la disputa de espacios terrestres y marinos para el control de recursos naturales y energéticos.

Ante el cese de la Guerra Fría, el paradigma de seguridad en Occidente dio por superadas las amenazas tradicionales a la estabilidad mundial, como las disputas fronterizas, los incidentes militarizados y el uso de la fuerza como instrumento de política exterior; y se abocó a priorizar la atención en nuevos peligros como la narcoactividad, el tráfico de armas, la legitimación de capitales y el terrorismo.

La adopción de este nuevo paradigma tuvo como efecto colateral el aumento de la complejidad e intensidad de conflictos irresolutos, que hoy laceran entendimientos mínimos entre las naciones y dan paso a un ejercicio cada vez menos pudoroso de la realpolitik.

En C. R., ni las instituciones ni las preocupaciones políticas miran este nuevo escenario y, al contrario, se observa que la atención a la convergencia entre viejas y nuevas amenazas, como elementos de riesgo, resulta exigua. De hecho, la dimensión clásica de la seguridad, relativa a la protección de territorio y población ha sido reemplazada por la suscripción de agendas hemisféricas que no necesariamente atienden las necesidades del país.

Pensar en la seguridad de Estado implica hacer compatible nuestra tradición de desarme unilateral, con la creación de las capacidades de defensa y mejora de las condiciones de desarrollo humano en zonas vulnerables.

Acciones. En ese sentido, se requiere emprender acciones orientadas hacia: a) El desarrollo de una doctrina de defensa no militarizada en democracia. b) La profesionalización del servicio exterior. c) La reconceptualización del rol de los servicios de inteligencia. d) La formación especializada de la policía de fronteras, así como su debido avituallamiento. e) El desarrollo de instancias parlamentarias que controlen las políticas de seguridad que realiza el Poder Ejecutivo. f) El establecimiento de relaciones especiales entre el Gobierno central y los cantones fronterizos y costeros en la administración y control del territorio. g) La definición de roles y coordinaciones del trabajo entre la Presidencia de la República, Cancillería, Congreso, Poder Judicial, Dirección de Aduanas y Ministerio de Seguridad Pública. h) El fortalecimiento de la institucionalidad subregional de intercambio de información y articulación de mecanismos para la persecución y castigo del crimen.

El Estado tiene la obligación constitutiva de velar por la protección del territorio y su población. Por ello, precisa que se establezcan políticas integradas y sostenibles que respondan a las necesidades país y se nutran de las agendas hemisféricas patrocinadas por potencias y foros multilaterales, según el Derecho Internacional Público.

Costa Rica, como país renuente de soluciones belicistas y respetuoso de los derechos humanos, debe demostrar su capacidad de enfrentar estos retos con entereza y aplomo, sin que ello implique un distanciamiento, por demás innecesario, de los fundamentos básicos de nuestra identidad nacional.

LUIS EMILIO JIMÉNEZ GONZÁLEZ, POLITÓLOGO.

La inversión social mejora la salud de la población

Michael Marmot,Investigador de University College London, Inglaterra, es un epidemiólogo y salubrista inglés quien lleva 20 años promoviendo que “solo hay salud cuando se invierte en cómo nace, crece, vive, trabaja y envejece la población”. Del 19 al 21 de octubre, expondrá sus análisis más recientes en la Conferencia Mundial de Determinantes Sociales de la Salud, convocada por la Organización Mundial de la Salud, en Río de Janeiro.
Costa Rica tiene una herramienta que está completamente asociada con esta filosofía. El Bono Colectivo, el cual ha sido impulsado en los últimos años principalmente por la Fundación Costa Rica Canadá, gracias a la apuesta de recursos estatales, debe ser fortalecido y difundido.

Artículo publicado en el periódico La Nación el pasado domingo.

¿Que son los determinantes sociales de la salud?


Los determinantes sociales de la salud son la forma en la cual las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen. No principalmente, ni necesariamente, su buena salud es a causa del sistema de atención del país; sino que es causa de las condiciones de la vida diaria, del ambiente, de las circunstancias sociales, económicas y políticas; en fin, de todo lo que está a nuestro alrededor.

”La desigualdad en el poder, en los recursos económicos y en los beneficios sociales son determinantes claves de la salud”.

¿Existe un país que sea modelo en el buen manejo de los determinantes de la salud?

Voy a dividir esta pregunta en dos. Hay países, como Costa Rica, que tienen una población con muy buena salud, a pesar de que tienen un nivel de ingreso medio (...). Esto ocurre porque hay una mayor inversión en educación, protección social y salud.

”Entonces, hay ejemplos de países, como Costa Rica, que funcionan muy bien por sus políticas generales de inversión en educación, salud, etc.”.

¿Cuál otro ejemplo existe?

La segunda parte relacionada con su pregunta son los países que tomaron acciones muy específicas para mejorar los determinantes de la salud, como los nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia).

”Estas naciones son un buen ejemplo de sitios con una tradición de democracia social y con un énfasis importante en programas universales de equidad de género y de igualdad de ingresos (políticas de salarios ).

”Todo esto es muy importante para tener buenos indicadores de la salud; también es fundamental para reducir la desigualdad en la condición de vida de la población (reducir la brecha social)”.

Políticas de equidad

No es común pensar que la justicia social mejore, en forma directa, la salud de un individuo.

Así es; pero los estudios realmente sugieren que están muy relacionadas. Por ejemplo, veamos la igualdad de género. En muchos países, las mujeres participan menos en la educación formal que los varones. Como resultado, las madres de esos países tienen hijos con menos oportunidades de sobrevivir; pero los hijos de madres con un mayor nivel educativo tienen mayores probabilidades de sobrevivir: esta es una relación directa entre equidad de género, educación y salud.

Existe un gran movimiento migratorio de India a Inglaterra, de México a Estados Unidos, de Nicaragua a Costa Rica, ¿cómo determina esto la salud de un país?

En muchas formas; primero que nada, los migrantes llevan sus estilos de vida al nuevo país, pero adoptan los hábitos del nuevo lugar entre más tiempo permanecen allí, lo cual demuestra la importancia del ambiente social, económico y físico de donde vive una persona.

”En segundo lugar, dependiendo de las circunstancias de la migración, muchos de ellos son pobres y marginados, lo cual influye también en la vida y en la salud de ellos en sus nuevos países.

”La migración es un determinante difícil de controlar; pero los migrantes saben cómo salir adelante, aunque sean muy pobres”.

Estilos de vida

¿Y cómo valora la migración, no de personas, sino de estilos de vida? Por ejemplo, los hábitos de alimentación, sedentarismo y consumismo de los Estados Unidos hacia América Latina.

Ciertamente, países, como México, cambiaron sus alimentos tradicionales por la comida rápida sin nada que les ofrezca un punto intermedio en su alimentación; incluso, tienen ahora niveles de obesidad alarmantes.

”Algunos estudios señalan que el sobrepeso y la obesidad afectan hasta un 70% de los mexicanos (en Costa Rica, un 60% de los varones sufre sobrepeso, según estudios divulgados por la Organización Mundial de la Salud).

”Además, en México hay una disminución de la actividad física y un consumo más alto de alimentos con muchas calorías.

”Esta tendencia se refleja también en otras naciones de América Latina, lo cual afecta la salud de nuestra población. Por eso son necesarias políticas que atiendan este tipo de asuntos con prioridad y en forma sostenida”.

Lleva más de 20 años alertando que la salud de la población no mejorará si no se invierte en mejorar los determinantes sociales de la salud, ¿percibe cambios?

Uno espera que este tema se convierta realmente en una prioridad. Por ejemplo, las autoridades de México reconocen ahora que deben atender los determinantes sociales que causan la obesidad para resolver este problema de salud. A partir de esto, este tema puede convertirse fácilmente en una prioridad para este país.

”En Costa Rica se ha hecho un análisis de los determinantes sociales de la salud, no conscientemente; pero sí es una característica de esta nación invertir en la educación y en la seguridad social, que son dos determinantes importantes. Tal vez ustedes no dicen: ‘vamos a trabajar en estos y aquellos determinantes de la salud’; pero, ¡sí lo han hecho!”.

Nuestros indicadores nacionales de salud o de educación son buenos, pero los indicadores por regiones y cantones muestran grandes brechas sociales, ¿cómo hacer frente a esto?

Precisamente, uno de mis mensajes claves es que debemos ir mucho más allá de los indicadores generales, y tenemos que ver las distribuciones por regiones para identificar las brechas.

”En nuestros estudios, hemos encontrado que, entre mayores ingresos económicos, mejores indicadores de salud y, viceversa, entre menores ingresos económicos, peores son los indicadores de la salud; pero, debemos ir más allá de analizar indicadores: debemos tomar acciones en toda la sociedad, no solo en los más pobres, sino en toda la sociedad”.

La novela política de don Óscar Arias

El tirano y el corrupto tienen los días constados, es solo una cuestión de tiempo y la cuestión es cuanto.
Cuidado y una careta mesiánica, disfrazada de paloma, está a punto de caer.


Artículo publicado en el periódico La Nación el pasado domingo.

Es absolutamente falso el pacto Reagan-Monge o una especie de acuerdo secreto entre el presidente de Estados Unidos y el presidente de Costa Rica.

En su respuesta a mi artículo “La política internacional de Costa Rica” publicado en la Nación, don Óscar Arias esconde la paloma de la paz y se lanza por el camino de la mentira y de la extraña obsesión de considerar que él y solo él, es la figura más importante de la historia nacional, en todos los tiempos, descalificando siempre a quienes le precedieron y lo sucedieron en la Presidencia de la República. De sus rabietas con la presidenta Chinchilla, el país está enterado. Ahora la emprende contra mí y escribe una novela política que, antes de hacerla pública, sigilosamente había estado por muchos años difundiéndola a periodistas extranjeros, universidades y en privado. Muchas personas me lo han confirmado. Estoy contento, por ello, de que no use a otras personas para atacarme y que lo haga directamente.

En su respuesta a mi artículo “La política internacional de Costa Rica” publicado en la Nación, don Óscar Arias esconde la paloma de la paz y se lanza por el camino de la mentira y de la extraña obsesión de considerar que él y solo él, es la figura más importante de la historia nacional, en todos los tiempos, descalificando siempre a quienes le precedieron y lo sucedieron en la Presidencia de la República. De sus rabietas con la presidenta Chinchilla, el país está enterado. Ahora la emprende contra mí y escribe una novela política que, antes de hacerla pública, sigilosamente había estado por muchos años difundiéndola a periodistas extranjeros, universidades y en privado. Muchas personas me lo han confirmado. Estoy contento, por ello, de que no use a otras personas para atacarme y que lo haga directamente.

Dije que NO. Es absolutamente falso el pacto Reagan-Monge o una especie de acuerdo secreto entre el presidente de los Estados Unidos y el presidente de Costa Rica. Hay que estar alterado del ánimo, para inventar un disparate de esa magnitud. El presidente Reagan nunca me solicitó algo así durante su visita a Costa Rica, ni tampoco me formuló una solicitud parecida durante mi visita a Washington. Cuando el jefe del Comando Sur me visitó y ofreció toda clase de apoyo militar, si nuestro país era invadido por el ejército sandinista, mi respuesta sincera fue que no y que muchas gracias. En esa encrucijada crítica de la Patria, recurrí al presidente Luis Herrera Campins de Venezuela y al presidente Belisario Betancurt de Colombia, para que nos prestaran la ayuda que necesitábamos. Ambos países hermanos, nos ofrecieron todo su apoyo, a la vez que hicieron los señalamientos pertinentes al Gobierno de Managua.

Mi deber: evitar una guerra. En esos años, se vivió el último capítulo de la Guerra Fría. La Unión Soviética y Cuba, estaban empeñados en que el comunismo se impusiera por la fuerza de las armas en Centroamérica y para ello contaban con el régimen sandinista y las guerrillas de El Salvador, Honduras y Nicaragua. Fidel Castro había enviado a un general condecorado de las guerras en África, Oswaldo Ochoa, para que desde Managua articulara ese designio. La tesis del comunismo era que la única forma de escalar el conflicto regional, era provocar un conflicto fronterizo con Costa Rica, para justificar el ingreso del ejército sandinista al territorio nacional. Los Estados Unidos, por su parte, estaban dispuestos a impedir la expansión del comunismo en Centroamérica, por los medios que fuera y con el poder del Comando Sur. Entre ambos superpoderes, mi responsabilidad de presidente de la República era evitar una guerra que no podríamos resistir y la muerte de costarricenses.

Misión Verdad. Dos veces, el ejército sandinista estuvo el lado del río San Juan y por Peñas Blancas, dispuesto a invadirnos. El pueblo costarricense estaba volcado a favor de la democracia y en contra de los propósitos del eje Moscú-Cuba-Nicaragua, al igual que rechazaba a los desprestigiados ejércitos de los países de Centroamérica. El movimiento por la paz era enorme en Costa Rica. Don Pepe y Daniel Oduber, con el beneplácito de mi Gobierno, se pusieron al frente de una gigantesca manifestación a favor de la paz que culminó en el Monumento Nacional. Emprendí la Misión Verdad para informar a Francia, Alemania, Inglaterra, Bélgica y España, así como a varios organismos internacionales, de lo que estaba realmente sucediendo en Centroamérica y con dos objetivos: enfrentar el aparato de desinformación de la Internacional Comunista contra Costa Rica y promover una reunión de cancilleres europeos en San José, de donde surgiera una especie de blindaje de contención para evitar la guerra en Centroamérica.

Marco conceptual. La Proclama de la Neutralidad, el 17 de noviembre de 1983, vino a dar marco conceptual a la posición firme de Costa Rica y fue recibida con gran entusiasmo y respaldo por la comunidad internacional, incluyendo Nicaragua.

Infamia y mentira. Durante la Misión Verdad, se produjo en territorio nicaraguense, el atentado de La Penca. Hoy está probado que el atentado fue planeado por el Comandante Tomás Borge y ejecutado por un terrorista argentino que se presentaba como periodista danés. Esa es la verdad, e involucrar a mi Gobierno es una infamia. Hoy nadie duda de esa verdad, excepto don Óscar.

Igualmente miente cuando altera al contenido de una reunión entre él, como presidente electo, su hermano, el embajador de los Estados Unidos y yo como presidente de Costa Rica. Se necesita desconocer mucho la formalidad de estas reuniones protocolarias o tener demasiadas malas intenciones, para inventar lo que afirma. En dicha reunión, consideré oportuno que el nuevo presidente de la República conociera los puntos de Washington. De eso se habló. ¿Cómo se iba a hablar, en esa reunión, de un pacto Reagan-Monge, si ese pacto no existía, si yo había rechazado el ofrecimiento de ayuda militar total del Comando Sur, si había recurrido a los presidentes de Venezuela y Colombia, si se había realizado la reunión de los cancilleres de Europa, si se había proclamado la Neutralidad Perpetua y si, sin escándalo ni autobombo, como es el estilo de don Óscar, habíamos separado a un viceministro y a varios altos mandos de la Fuerza Pública que se había probado colaboraban con “la contra” y con autoridades norteamericanas, en contra de la posición oficial del Gobierno de la República?.

Acusación desestimada. En la finca Potrero Grande, propiedad de un estadounidense, existía un aeropuerto rústico, como tantos otros en el país. Su propietario negoció con una sociedad panameña, mejoras y la ampliación de la pista. Ese fue un acto estrictamente privado. Tiempo después, una investigación probó que la sociedad panameña era de la CIA. Personas vinculadas al comunismo, nos acusaron al exvicepresidente Alberto Fait y a mí, en el Juzgado de Liberia. Dicha acusación fue desestimada. Nadie pudo presentar pruebas de nuestra participación. Durante mis cuatro años como presidente de la República, ni un solo avión de “la contra” aterrizó en Potrero Grande. Si hubiera sucedido, habríamos detenido a sus pilotos. El único avión que aterrizó y se atascó al final de la pista fue en la administración constitucional de don Óscar y estoy seguro de que él no tuvo ninguna responsabilidad. Tampoco nosotros.

¿De dónde viene, entonces, esta novela política, en la que viene empeñado desde hace muchos años? He llegado a creer que tiene que ver con el Premio Nobel de la Paz y con su utilización posterior, por la Fundación Arias, como imagen e instrumento para recolectar fondos internacionalmente.

Premio Nobel de la Paz. En honor a la verdad, en dos oportunidades previas, el nombre de Costa Rica y su pueblo, como un homenaje a nuestro país, había sido considerado para el Premio Nobel, en reconocimiento a la abolición del Ejército y por las conocidas iniciativas internacionales de don Pepe en favor del desarme mundial, por ser el único país democrático y desarmado de Centroamérica y en razón de los altos índices en materia de educación y salud alcanzados hasta los años ochenta, así como por la Proclama de Neutralidad. En la tercera oportunidad y a raíz del exitoso Proceso de Esquipulas y del esfuerzo de don Óscar con los otros presidentes y de la actividad diplomática del canciller Rodrigo Madrigal Nieto, fue galardonado el presidente Arias.

Doble moral. Don Óscar, con su conocido egocentrismo, se adjudicó en forma exclusiva ese gran honor. Pero eso, que refleja de cuerpo entero su personalidad, puede pasar. Allá don Óscar con su conciencia. Lo que compromete seriamente la integridad de Costa Rica, es que la Fundación Arias, en abierta relación con la Casa Presidencial, se haya dedicado, durante su segunda administración de facto, a negociar y obtener contribuciones económicas, coincidiendo las mismas con decisiones públicas de política internacional. Eso sí es una verdadera doble moral

Registros contables de la Fundación Arias. Insto a la Contraloría General de la República y al Ministerio Público, para que se le solicite a la Fundación Arias para la Paz enseñar todos sus registros contables y las fechas de las contribuciones, en asuntos como el rompimiento de relaciones diplomáticas con Taiwán y el reconocimiento de China, sus bonos y sus financiamientos, así como los provenientes de países y personalidades árabes. Ahí sí podremos hablar de dobles morales, para no recordar los financiamientos de su primera campaña electoral y sus relaciones con el sátrapa y narcotraficante Manuel Antonio Noriega y el convicto Ricardo Allen. De contraparte, ofrezco abrir todos mis atestados, para determinar quién ha tenido y quién no una doble moral en la conducción de la política internacional de Costa Rica y quien ha recibido o no beneficios personales o por otros medios, a su paso por la Presidencia de la República.

Un proyecto familiar. No se puede tirar piedras si se tiene el techo de vidrio. Don Óscar no es de origen liberacionista, ni cree en un proyecto social democrático y reformista. Sus tesis son conservadoras, plutocráticas y autoritarias. Su propuesta de una “dictadura en democracia” es ajena al ser costarricense. Entró a Liberación Nacional por ambición de poder y lo ha utilizado, negando su historia, como un aparato de sus ambiciones de ejercer y mantenerse, a toda costa, en el poder. No puede vivir sin el poder. Desesperado, hasta doblegó el espíritu de la Sala Constitucional y logró una segunda administración de facto. Ha reducido a Liberación Nacional a un proyecto de ambiciones familiares, sin ideología y muy lejos del alma de quienes lo fundamos, hace 60 años, para servir, única y exclusivamente, a los superiores intereses de Costa Rica.

Esa es, precisamente, la razón por la cual estoy alejado de ese Liberación Nacional, aunque, hasta el final de mis días, seguiré unido al histórico Liberación Nacional.

LUIS ALBERTO MONGE ÁLVAREZ, EXPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Para que conste

Comparto este artículo de Don JAIME GUTIÉRREZ GÓNGORA, publicado el pasado sábado en el periódico La Nación. La línea de pensamiento del Doctor Gutiérrez y su verbo directo y sin ambigüedades, son altamente apreciados.

Es necesaria la creación inmediata de una fuerza militar de disuasión.

La invasión de Ortega a Calero fue un hecho premeditado que forma parte de un futuro acto de agresión de mayor envergadura. Los hechos pasados y presentes de nuestras relaciones con los dictadores de ese país permiten arriesgar esa predicción que es más que una corazonada. Está fundamentada en razones históricas y en escudriñar las motivaciones de las acciones de Ortega en los últimos meses.

Ortega no esconde sus intenciones. A principios de este mes, tanto él como el general Avilés anuncian que sus fuerzas armadas “están listas' para defender unidos la soberanía (sobre Calero)”. Con esa frase dejan establecido que el poder bélico de su ejército participa en acciones de violación de soberanías.

También ha quedado claro que lo que buscó con la agresión a Calero fue probar las aguas. Lo esencial era valorar la disposición de defenderse del pueblo costarricense. Se topó con un desarme mental, una aceptación apática y desmotivada del pueblo costarricense de luchar por el deber biológico de defender lo suyo. La indefensión de un pueblo es lo que más ha despertado el apetito de conquista de todos los maleantes de la historia. Y todavía de mayor significado, Ortega no dejó de notar que el Gobierno costarricense optó por rendirse al acudir a mitos: la OEA y la Corte Internacional de Justicia que son jueces sin policías.

Nuestra Presidenta, en diciembre del 2010, buscó respaldo en la OEA en Buenos Aires y no la encontró. Pidió una ayuda internacional que no existía. Pero no aprendió la lección y el mes pasado se dirigió a la Asamblea General de la ONU implorando la ayuda de ese organismo en la defensa de la integridad territorial de Costa Rica. La sala vacía ante la cual habló doña Laura era evidencia de la pérdida de respeto que existe por un país que busca que otros arriesguen sus vidas porque los costarricenses no estamos dispuestos a arriesgar las nuestras en defensa de nuestra soberanía.

Deseos expansionistas.

Hay también razones históricas que desempeñan un papel en la clara oportunidad para una invasión que se le presenta a Ortega. Tacho Somoza también había demostrado apetitos expansionistas. En su segundo mandato, publicó una estampilla de las fronteras de Honduras y Nicaragua con una zona que llamó territorio en litigio. El conflicto se terminó cuando Honduras le hizo saber privadamente que estaba dispuesta a ir a la guerra.

Entonces Somoza García volvió los ojos a Guanacaste. Después de todo, Guanacaste perteneció a Nicaragua. Empezó a comprar haciendas en Guanacaste, inclusive El Murciélago. También empezó a ayudar a algunas personas que tenían problemas económicos en Liberia. Algunas de ellas, lo recibían como a un héroe. Buscaba una quinta columna.

Pero la conquista, por este medio, se le hacía lenta. Entonces aprovechó el deseo de Calderón Guardia de derribar al Gobierno de Figueres, y con la ayuda de varios Gobiernos dictatoriales del área, entre ellos Pérez Jiménez, de Venezuela, le facilitó a Calderón la fortaleza de Coyotepe, donde acuarteló a 700 hombres.

El plan era perfecto. Tacho invadía Guanacaste y, al tomar Liberia, armaría a sus partidarios allí y establecería un Gobierno que sería reconocido inmediatamente por cuatro naciones: Trujillo en Dominicana, Tacho Somoza en Nicaragua, Tiburcio Carías en Honduras y Pérez Jiménez en Venezuela. Luego enviaría varias compañías de la Guardia Nacional nicaraguense y ¿quién las iba a sacar de ahí? Solo un conflicto crónico.

Ortega no invadirá Costa Rica solo, si Cuba y Venezuela no lo apoyan. Pero la época más peligrosa que vivirá Costa Rica será inmediatamente después de las elecciones próximas en Nicaragua. Si nuestro país quiere evitar una guerra debe actuar ya para disuadir otra invasión de mayor envergadura que la de Calero. Los hechos recientes demostraron que “la comunidad internacional” no disuade a Ortega.

Las circunstancias actuales obligan al Gobierno a anunciar públicamente la creación inmediata de una fuerza militar de disuasión para tratar de evitar una agresión si es que todavía es posible, y responder a la agresión efectivamente si es que ya una nueva agresión se hizo inevitable.

JAIME GUTIÉRREZ GÓNGORA MÉDICO drjgutierrez@racsa.co.cr

lunes, 19 de septiembre de 2011

Pacíficos siempre, menguados nunca.

Repasando las letras de los himnos patrios, nos encontramos con nuestra verdadera identidad: gente sencilla, con vocación pacifista, trabajadora, honesta y muy valiente. Claro está, una cosa es no tener afán de agresión y otra muy diferente es tener disposición a ser mancillado. Esa última nunca ha sido nuestra razón de ser.

Veamos extractos de algunas estrofas de esos himnos que tanto nos enorgullecen:
“Sepamos ser libres no siervos menguados, derechos sagrados la Patria nos da.”
“Nuestro brazo nervudo y pujante contra el déspota e inicuo opresor a los ruines esbirros espante.”
“Las cadenas rompió del pasado las que fueran pacífica grey y los libres su vida han sellado con su sangre por Patria y por Ley.”
“Y baluarte serán nuestros pechos contra el yugo de inicua opresión.”
“Tumba sea del bravo soldado el pendón blanco, rojo y azul.”
“La defiendo, la quiero la adoro, y por ella mi vida daría.”
“¡Salud, noble atleta! tu nombre glorioso un pueblo que es libre lo aclama hoy por doquier: un pueblo que siempre luchó valeroso, pues sabe que es grande, "cual tú", perecer.”
“Y al trocar la herramienta sagrada por el rifle cubierto de gloria, en el libro inmortal de la Historia vuestro nombre por siempre quedó.”
“Cuando alguno pretenda tu gloria manchar, verás a tu pueblo, valiente y viril, la tosca herramienta en arma trocar.”

De hecho, algunas de nuestras páginas más memorables han sido escritas con sangre y fuego. No en vano supimos defender nuestra soberanía de invasores externos y supimos restablecer el orden jurídico y electoral, empuñando las armas. Es más, cuando producto de la última revolución o guerra civil, se proscribió el ejército como institución permanente, nuestros legisladores dejaron claro que los ciudadanos podríamos constituirnos en ejército para defender nuestra soberanía.

Es decir, no caigamos en el discurso facilista que nos vienen machacando desde hace 25 años, de que somos un palomito blanco con una ramita de olivo en el pico, incapaz de defenderse porque manchamos nuestras alitas, le sonará muy romántico a algún expresidente, sus lacayos y una que otra ONG, pero no representa el sentir del costarricense.

Junto con el Alvarado y el Herrera, siento también con orgullo en mis venas un torrente de sangre con olor a Presbere, Mora y Cañas dispuesto a defender Costa Rica del tirano invasor; y con tinte de Marshall, Starke y Cardona, listo para aplacar al déspota interno.